¿Qué es la Innovación? (1/3)
Para dar respuesta a esta pregunta, entregaré tres artículos, basados en mi experiencia de más de 30 años trabajando en innovación, que son: Reflexión, Ideas erróneas sobre innovación y finalmente, ¿Qué es innovación?
Reflexión.
Reflexionemos acerca de la naturaleza de la innovación.
¿Corresponde a un quehacer conocido y consolidado con un cargo definido dentro de la organización de la empresa, como es por ejemplo Marketing o Ventas?, ¿está asociada a un cargo como lo es Compra en el Departamento de Adquisiciones?, ¿es una profesión como la ingeniería industrial? ¿o es una actividad más desplegada en toda la organización, como es el Aseguramiento de Calidad (TQC)?
En 1985 Peter Drucker definió la Innovación como una «Disciplina», que puede ser aprendida y practicada por todos. Pero si entendemos una disciplina, como lo es por ejemplo el Judo, es decir, una actividad que se basa en el entrenamiento continuo, que es trasmitida de maestros a discípulos y que cuenta con conocimiento y tradiciones desarrolladas durante generaciones, entonces esta definición no calza totalmente con la forma que esta práctica tiene en occidente.
Comparto la idea de la innovación como una disciplina, pero sólo parcialmente, ya que nuestros métodos de aprendizaje occidentales difieren mucho de los de oriente. Al menos en Chile no he tenido la oportunidad de ver la formación de un innovador por un maestro avanzado en este campo.
Más bien considero a la innovación como un Quehacer, posible de realizar por distintos profesionales dentro de las empresas, pero necesariamente centrado en personas específicas con esta responsabilidad, conocidos normalmente como «Innovation Manager», Considero, sin embargo, que este quehacer no está aún consolidado mediante una estructura y marco conceptual de validez universal. Si así fuera, esperaríamos contar con la existencia de una base teórica y una base metodológica única y conocida, como de cierta forma ocurre Marketing, Calidad Total, Ventas, entre muchos otros quehaceres de las empresas.
Si su validez fuera universal, podríamos aseverar que no debiera importar el ámbito de la industria donde queramos innovar, ya que los principios que la generan serían los mismos o muy parecidos para todas ellas. Podríamos plantear entonces, que existe un conjunto paradigmático de conceptos y prácticas que, respetado a cabalidad, nos garantizarán el éxito de la innovación.
Pero, mi impresión personal es que ésto no existe y por la naturaleza misma de la innovación, es posible que no llegue a existir.
La razón es muy simple: Si existiera esta metodología única, los procesos de desarrollo e innovación darían resultados similares en empresas similares y por tanto los productos, servicios y negocios nuevos comenzarían a parecerse cada vez más, las estrategias serían convergentes y la diferenciación dejaría de existir y con ello también la innovación.
Cualquiera que lea el párrafo anterior, puede diferir con esta hipótesis y con toda razón, ya que más que una hipótesis es una observación. Pero ¿No es esto lo que realmente está ocurriendo en la actualidad? Un ejemplo: Es posible pensar que el tablet Samsung Galaxy corresponde a una imitación o copia del Ipad, pero otra explicación posible es que este gadget sea el resultado convergente de la aplicación de metodologías y procesos de innovación similares en ambas compañías.
Planteada la idea del riesgo que conlleva emplear las mismas herramientas conceptuales en la innovación en empresas que compiten entre sí, debo aclarar que sin dudas existen algunas herramientas útiles. Como ejemplo puedo citar: la implantación de Sistemas de Gestión de la Innovación en empresas altamente estructuradas, las metodologías o más bien paradigmas para la Innovación en Modelos de Negocios, como el Método del Lienzo (Canvas), El Océano Azul, la aplicación del QFD (Quality Funtion Deployment) para el desarrollo de productos nuevos, el Módelo Kano, etc.
Todas las herramientas conceptuales empleadas sistemáticamente en las empresas facilitan los procesos involucrados en la innovación, pero por sí solos, no la producen.
Mi percepción es que la innovación es parecida a la creación de un artista: empleando las herramientas adecuadas, manejadas por hábiles manos, un gran talento, conocimientos avanzados y mucho trabajo, producen verdaderas obras de arte, es decir creaciones únicas. Esto corresponde en gran medida a mi ideal de innovación.
En repetidas ocasiones me ha tocado conocer iniciativas de empresas que deciden innovar invirtiendo un par de años en desarrollar actividades tales como la implantación de la Gestión de la Innovación y que finalmente terminan en ceremonias de premiación por el desarrollo de unos cuantos proyectos llamativos, pero poco importantes, debido a su bajo impacto potencial en las ventas futuras de la empresa. Después de esto, el entusiasmo decae y esta labor es delegada a un tercero y al poco tiempo la innovación es olvidada. Después se argumenta que la empresa es realmente innovadora, ya que comenzaron con estas actividades, Sin embargo, los resultados no fueron los esperados y por tanto verán como retomar el tema en el futuro.
En mi opinión, el quehacer de la innovación bajo un paradigma único, conocido, consolidado y definitivo es equivalente a conseguir llegar al final del arcoíris para encontrar la marmita llena de monedas de oro. ¡Imposible por su propia naturaleza!..Por lo tanto, la receta para innovar con éxito garantizado aún no existe.
La innovación, en efecto, maneja conceptos sorprendentes y útiles. Estos en muchos casos corresponden a ideas que son aparentemente contradictorias con otros conceptos que sí son válidos para las demás actividades de la organización. Por ejemplo, Marketing se centra en lo que el cliente explícitamente requiere hoy, mientras que Innovación debe sorprender al cliente con soluciones que él todavía no ha pedido y que tampoco se puede imaginar que nosotros somos capaces de desarrollar. Lo que se hace entonces, no es responder a la demanda concreta del cliente, se trata más bien, de Proponer soluciones nuevas, completas y mejores a las necesidades del cliente.
Conseguir una receta o fórmula que permita llegar a proponer soluciones innovadoras para los clientes impactando la industria, es algo que aún no hemos visto.
Terrainnova, sin embargo, en un trabajo de consolidación de la experiencia de numerosos innovadores en diversas empresas, con proyectos desarrollados exclusivamente en Chile, ha logrado finalmente crear un Proceso que hemos denominado SEARCH y que hemos probado como eficaz en proyectos de innovación en empresas productoras y comercializadoras de bienes intermedios.
Nuestra experiencia variada y centrada principalmente en industrias que producen bienes intermedios, nos da pie para demostrar que tenemos muy buenas razones para afirmar que este proceso también es válido para la industria de bienes finales. En efecto, hemos incorporado en el SEARCH las variables de diseño, que llevan a obtener productos gloriosamente atractivos y variable de exclusividad, que permite vender a buenos precios, manejando la percepción de escasez, para que los clientes “corran” a comprar el producto. Estos atributos están presentes en la mayoría de las innovaciones que son emblemáticas en la industria electrónica, en empresas como APPLE, TESLA, SAMSUNG, entre otras, las cuales efectivamente, producen bienes finales.
