Admitámoslo, se fregó todo. De octubre del 2019 en adelante caímos en picada, primero sólo nuestro país con un estallido social muy extraño, nacido de la prosperidad de otros y del estancamiento de la gran mayoría y después, el 2020, debido al repentino surgimiento de esta pandemia endemoniada, nos siguió el mundo entero en esta caída en espiral.
El futuro no es lo que era antes del inicio de estas fatalidades que sin duda marcarán los años venideros en todo el mundo.
¿Emergerá un mundo mejor después de estos desastres? Es poco probable, ya que pasada las urgencias el ser humano se relaja y sigue su vida. No creo que vayamos a ser más solidarios y mucho menos que nos transformemos en seres amantes de la justicia, ni tampoco hay esperanza que se establezca un orden social nuevo que lleve prosperidad incluso al menos aventajado.
En lo inmediato, podemos esperar retroceder coyunturalmente de 10 o 20 años en lo económico y social y también la globalización puede dar paso al proteccionismo en grandes economías con problemas.
Pero, una vez que se detenga la caída, la recuperación puede ser muy rápida, como producto de los flujos de capital, la calidad de la información, la disponibilidad de tecnología y, en fin, todos los avances que ha tenido la humanidad desde que comenzó la revolución informática, con Internet y las comunicaciones, como motor de la creación de riqueza basada en el conocimiento, pero sobre todo en la innovación de base tecnológica.
Lo que verdaderamente ha cambiado con estos avances es la dinámica de generación de la riqueza. Hoy se crean y también destruyen grandes fortunas de la noche a la mañana.
Antes, por ejemplo, la industria siderúrgica o de fabricación de automóviles tardaban años o décadas para alcanzar ventas de US$ mil millones anuales, con márgenes en la última línea de no más de un 10%. Es decir, para generar una riqueza neta nueva de US$ cien millones al año ellos se tomaban todo este tiempo.
Hoy empresas TIC´s que no existían hacen dos o tres años, pueden generar estas cifra y aún mayores y además con crecimientos exponenciales inimaginables en la economía industrial.
Lo mismo ocurre en la industria farmacéutica, las energías renovables, los autos eléctricos, etc.
Sin embargo, esto suele ocurrir sólo en el primer mundo. Nuestro país sigue dependiendo en forma “endémica” de las exportaciones de commodities de materias primas (cobre, hierro, productos del mar, celulosa, frutas, etc.). Ni siquiera hemos logrado exportar con éxito commodities industriales, ni menos productos tecnológicos sofisticados.
Para nosotros la vía para alcanzar el pleno desarrollo pareciera no ir de la mano de una fuerte industrialización del país. Tenemos un mercado interno muy pequeño, que no nos permite alcanzar una masa crítica como para seguir creciendo vía exportaciones, tenemos energía cara y contaminante importada, nuestra mano de obra en general también es cara y de nivel medio, nada del otro mundo, no invertimos en I+D ni tampoco nos destacamos como grandes innovadores, ni somos creadores de nuevas tecnologías.
Pareciera estar todo perdido y sólo nos quedaría acomodarnos a una Nueva Normalidad llamada pobreza y subdesarrollo.
Por suerte no hay nada más alejado de la realidad, ya que esta visión tiene un sesgo mayor producto de la gran distorsión de pensar un futuro igual al pasado reciente, que es lo que realmente ha cambiado en forma dramática con estos grandes acontecimientos.
Este sesgo no nos deja ver las oportunidades nuevas que se abren para nuestro país, por el hecho de tener un amplio territorio, muy poca población, casi todos los climas del mundo, recursos naturales inexplotados, gente ingeniosa y creativa, una excelente conexión con las principales economías del mundo, un nivel de educación muy superior al que teníamos hace solo unas décadas y demás singularidades que nos hacen únicos en el mundo.
Repacemos nuestra riqueza singular:
Más de 6 mil kilómetros de línea de costa en un territorio muy angosto con 177 km en promedio de ancho. Partimos dentro de la zona del trópico de Capricornio en el norte y llegamos al Polo Sur del planeta.
Tenemos los cielos más puros del mundo y la mayor radiación solar posible en el norte desértico del país.
Nuestro mar es frío y lleno de nutrientes, con abundantes peces y mariscos y nos regala un clima más frío que el que tendríamos sin la Corriente de Humboldt, que nos evita sufrir veranos de más de 40°C como que se presentan en los países vecinos.
La cordillera nos reserva como nieve el agua caída en invierno y la entrega gradualmente todo el año, especialmente en verano.
Contamos con un clima mediterráneo muy valioso para producir frutos ricos en azúcares.
Tenemos días cálidos y noches frescas para poder descasar en verano.
Tenemos la fortuna de contar con grandes yacimientos de cobre y litio, indispensables para toda la motorización eléctrica que desplazará a los motores de combustión de todo el mundo.
Estamos en el Océano Pacífico, en cuyo perímetro se encuentran las economías más poderosas del presente y del futuro del mundo.
Tenemos países muy grandes en la vecindad que necesitan acceder a este océano para consolidad su presencia y comercio con esta zona.
Tenemos una ingeniería estructural y una tecnología de construcción de tan alto nivel que asombra al mundo cuando sufrimos mega terremotos sin grandes mortandades ni masivos derrumbes de edificios.
Tenemos una gran fracción de la población con estudios y carreras universitarias y un grupo creciente con estudios de posgrados en el exterior.
Tenemos una gran riqueza cultural en grupos étnicos en todo el territorio y también en inmigrantes recientes.
No tenemos grandes enemigos ni guerras frías a la vuelta de la esquina, ni alimañas venenosas, ni grandes depredadores.
También tenemos frecuentes desastres naturales en todo nuestro territorio, pero como regalo nos entrega un temple, un carácter y una resiliencia que asombra al mundo. Somos también por esto muy solidarios con nuestros hermanos cuando la desgracia toca nuestras puertas.
Tampoco tenemos gobernantes idiotas como los que ha revelado la pandemia en otras latitudes.
¿Qué más se puede pedir?
Chile no es la copia feliz del Edén, es el Edén mismo, con el pecado original incluido dentro de sus fronteras.
Hemos sido bendecidos de todas las formas posibles y no nos damos cuenta porque creemos que lo que tenemos aquí es lo mismo que tiene todo el mundo y no es así.
Pero, tenemos un solo problema: la generación de empresarios y trabajadores que cambiaron el destino de nuestro país estas últimas 3 décadas se está jubilando, se han transformado en rentistas, han vendido sus empresas y no están asumiendo nuevos emprendimientos, sus descendientes tuvieron una vida llena de privilegios y cuidados a la que se acostumbraron y no pareciera que vayan a ser la generación de recambio. ¿Para qué, si ya lo tienen todo?
Este hecho está en la raíz del agotamiento de nuestra estrategia de crecimiento como país, de nuestro estancamiento productivo y de nuestra casi absoluta carencia de proyectos innovadores de futuro.
En mi experiencia personal, las empresas son las encarnaciones de sueños de hombres y mujeres visionarios, inquietos, inteligentes, con hambre de hazañas y riquezas, altamente competitivos, valientes, trabajadores, agradecidos y generosos para compartir los resultados de sus afanes con sus socios y colaboradores, pero también con la sociedad y la comunidad que los acoge.
Desgraciadamente también, algunas de ellas, han surgido sólo de los privilegios de clase y origen, de contactos poderosos, de contubernios y colusiones, de codicia y engaño, cuando no de abierta corrupción. Es posible reconocer fácilmente este tipo de empresarios, por su codicia insaciable, su mezquindad y sobre todo por su soberbia, ya que creen sinceramente que sus logros son fruto de su notable talento.
¿De dónde surgirán los nuevos empresarios y emprendedores que el país necesita?
La respuesta es muy sencilla: de las carencias y necesidades originadas por la pandemia, el estancamiento productivo del país y la crisis económica mundial, que están comenzando a afectar a las nuevas generaciones de chilenos altamente preparados y con experiencia de mundo que ha surgido en nuestro país, como resultado de años de crecimiento y abundancia ya pasada.
Ellos no encontrarán empleos satisfactorios ni estables donde acomodarse, pero esta circunstancia no los amedrentará ni desanimará. Pondrán en marcha por fin en Chile a la Nueva Economía.
Esta será la cuna de la generación de recambio, ellos serán los empresarios del futuro, con empresas y negocios innovadores, tomando el mundo como mercado, con la riqueza inagotable basada en el conocimiento.
No más sólo agregar valor, porque eso demanda más inversiones y mayores costos, que normalmente destruyen la rentabilidad de las empresas, debemos Crear un Nuevo Valor basado en la singularidad de nuestro territorio, nuestro mar y nuestro cielo, en nuestra loca geografía y con la inteligencia creativa de nuestros mejores hombres y mujeres.
Todo esto parece muy motivador y parece más bien, material de soñadores, ilusos e incluso de hombres y mujeres de buena voluntad, pero sin fundamentos serios.
Para demostrar que no es así, bajemos entonces esta propuesta creando y proponiendo al país una lista de proyectos innovadores concretos, ambiciosos y de gran impacto económico:
- Chile país 100% movido por energías limpias e inagotables. Perfectamente factible económicamente, por tener un desierto con la más alta radiación solar del planeta y por la evolución tecnológica de las celdas fotovoltaicas, con soluciones más eficientes y a la vez muchísimo más baratas.
- Chile exportador de energía eléctrica libre de huella de carbono a los países vecinos. Perfectamente factible económicamente, pues nuestro desierto puede alimentar los sistemas eléctricos de grandes países sin problema de capacidad, con miles de km2 de desierto soleado.
- Chile exportador de metano sintético. Perfectamente factible económicamente, pues se puede disponer de metano sintético obtenido con hidrógeno de plantas electrolíticas de disociación de agua, alimentado por energía solar y empleando carbono importado de alta pureza.
- Chile exportador de hidrógeno a través de metano sintético licuado llevado por barcos a los grandes centros de consumo en los países desarrollados y disociado en los puntos de consumo en el exterior. También perfectamente factible económicamente.
- Chile potencia en piscicultura de peces de aguas cálidas a partir de calor residual y oxígeno excedente de las plantas de hidrógeno alimentadas con energía solar, generado in situ para el transporte de vehículos en todo nuestro territorio. Perfectamente factible económicamente.
- Chile transformador del desierto en un vergel, principalmente en llanos costeros y quebradas secas, presentes desde el centro al norte del país, con agua desalinizada generada con excedentes de la energía solar en épocas de verano. Perfectamente factible económicamente.
- Chile corredor bioceánico con mega puertos para Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil. Perfectamente factible económicamente.
- Chile exportador de ingeniería estructural resistente a mega sismos para países desarrollados que presentan estos fenómenos. Perfectamente factible económicamente, al igual que las siguientes propuestas en esta dirección.
- Chile exportador de ingeniería de proyectos mineros, de construcción, logística e informática.
- Chile exportador de servicios de excelencia para toda Latinoamérica.
- Chile exportador de modelos de negocios de retails y franquicias.
- Chile como Banca Internacional para toda la región.
- Chile como país universitario, como sede de las mejores universidades del mundo, asociadas a las universidades locales.
- Chile exportador de vinos de lujo y altísimo valor a partir de viñedos orgánicos, limpios de pesticidas y cultivados a mano por agricultores y artesanos.
- Chile como destino de turismo aventura no masivo, que será el único que sobreviva la catástrofe de la pandemia.
- Chile como sede de los supercomputadores que procesarán el big data del mundo, alimentado sólo con energías renovables, prácticamente sin huella de carbono.
- Chile como centro de la astronomía y las ciencias de frontera del mundo, por tener la mayoría de la capacidad de observación astronómica del planeta.
- Chile integrado, donde se consolide la meritocracia, dándole oportunidades al verdadero talento que se encuentra democráticamente repartido en todas las clases sociales y en todo el territorio. Esto multiplicará por diez la capacidad de crear una nueva riqueza en el país. Hoy en Chile sólo una pequeña elite controla todo y aunque existe un gran mérito en la mayoría de ellos, también se han encargado de bloquear la entrada a los talentos que están fuera de su círculo.
Ud. Que lee este documento, que conoce su territorio y su gente, si se pone a pensar en forma creativa, ¿cuántas ideas innovadoras podría agregar a esta lista?
Somos muy afortunados y no tenemos excusas ni razones para el derrotismo presente en esta época difícil, que en otras latitudes efectivamente, obedece a razones muy fundadas.
Esta es nuestra oportunidad para alcanzar por fin el pleno desarrollo, pero sin contaminar nuestro territorio, sin explotar a nuestra gente, sin marginar a las minorías, sin empresas obsoletas del siglo 19, sin privilegios de clases, solidarios y abiertos a recibir a todos aquellos extranjeros que compartan nuestro proyecto.
Nuestros descendientes nos podrán llamar por esto Fundadores del Nuevo Chile del Siglo XXI, el primer país de Latinoamérica en alcanzar el desarrollo pleno, sustentable e inagotable, basado en la Creación de una Riqueza Nueva y en la riqueza creadora del ser humano y el ecosistema donde habita.
Este es mi sueño y el de muchos chilenos y extranjeros avecindados en Chile. Todos somos llamados a transformarlo en realidad, para agradecer y honrar nuestra gran herencia entregada por Dios, nuestros héroes fundadores y la naturaleza: Nuestro Territorio y Nuestra Gente.
